viernes, 23 de septiembre de 2011

EL PELIGRO DE LA PROMISCUIDAD


Hoy día es difícil controlar las relaciones sexuales de nuestros jóvenes. Las jóvenes parejas mantienen estas relaciones sin necesidad de estar casados, y sin necesidad de cumplir la edad que antes era norma. Atrás quedaron aquellos años en los que la mujer era cortejada por un novio, que debía pedir permiso a los padres para salir con ella, muchas veces acompañados de una persona mayor… Hoy día las relaciones sexuales se dan entre parejas tan jóvenes que podríamos hablar de promiscuidad.
Los jóvenes prefieren ignorar las graves consecuencias que el sexo puede causarles, tales como enfermedades transmitidas, embarazos indeseados, o simplemente sentirse utilizadas. Aún así lo que más les importa son las relaciones sexuales, que para ellos son experiencias que viven libremente, sin compromiso alguno. Esta forma de vivirlo puede acarrear inseguridad, sobretodo en la joven mujer que en su afán de sentirse amada se entrega más y más al juego del sexo, muchas veces sin antes llegar a la adultez.
Ese sentimiento de culpa muchas veces las persigue a lo largo de la vida, haciéndoles preguntarse porqué se entregaron tan fácilmente a alguien que no era para toda la vida, preguntándose porqué no fueron capaces de esperar a entregarse a la persona correcta,  a la que sería el padre de sus hijos.
 

La promiscuidad o tener una pareja sexual después de otra, mina el autorespeto.
Las relaciones sexuales sin pensar en las consecuencias deja heridas que al principio no las sienten, pero que más tarde sólo son reproches por no haber sabido esperar.
Las mujeres no somos objetos sexuales para ser explotadas para simplemente sentir placer.
Si no pones en práctica el autocontrol, y por el contrario comienzas desde una temprana edad a experimentar el sexo, terminarás haciéndote adicta.
Mujeres, recordemos que nosotras entregamos cuerpo y alma, pero no olvidemos también que el hombre muchas veces toma el cuerpo y se le olvida el alma. Respetemos nuestro cuerpo con celo y dedicación, para que no lo tomen como algo que ahora está y al rato no te recuerdo.

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